Desde el punto de vista de los riesgos al conducir, ¿qué grupo está más dispuesto a tomarlos?

Explicación:

La Ley Tolerancia Cero, vigente en Chile desde 2012, redujo de manera drástica los límites de alcohol permitidos en la sangre y endureció las sanciones para quienes conducen bajo sus efectos. De acuerdo con esta normativa, una persona que conduce bajo la influencia del alcohol (entre 0,31 y 0,79 g/L) y no ocasiona daños ni lesiones será sancionada con una multa de 1 a 5 UTM y con la suspensión de su licencia por 3 meses.

Si la alcoholemia es igual o superior a 0,8 g/L, se configura el estado de ebriedad, lo que implica sanciones mucho más graves: multas más altas, cancelación de la licencia e incluso penas de presidio.

En caso de reincidencia o si el conductor provoca un siniestro con daños, lesiones graves o fallecidos, las penas aumentan de manera significativa, llegando a contemplar la cárcel efectiva bajo la Ley Emilia.

En conclusión, aun cuando no se produzcan daños, el hecho de conducir con alcohol en la sangre es sancionado de manera estricta porque constituye un riesgo directo para la seguridad vial y para la vida de todas las personas usuarias de la vía.

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